lunes, 16 de febrero de 2009

Los Costos del Libre Comercio

El Libre Comercio, ha sido fuertemente cuestionado desde diferentes frentes. Desde las esferas intelectuales de izquierda nacional, los frentes sociales y desde diversas organizaciones internacionales anti-globalización y ambientalistas. El TLC ha tenido inclusive oposiciones parciales de parte de sectores moderados, por causa de las negociaciones en propiedad intelectual, medio ambiente  y en el sector agrícola. Es evidente que los beneficios de la apertura tienen una contraparte en costos, que deben ser evaluados y considerados en las decisiones relativas al mismo.

El primer punto a analizarse es el verdadero beneficio de la firma de un Acuerdo Comercial, pues puede afectar a sectores de la economía que generan una gran parte de los empleos de un país. El segundo problema que presenta, en especial cuando está involucrado un país en vías de desarrollo, es su alta heterogeneidad estructural. Esto significa que es una economía parcial y precariamente integrada en la lógica del mercado.

Los altos niveles de corrupción, organizacional, institucional e individual son un factor de gran peso. Esto implicaría una articulación dificultosa con la más grande economía del mundo, en la medida de que se aprecia una falta de “preparación” de la economía nacional para competir más intensamente en el mercado mundial. Esto significa también una negociación asimétrica.

El tema de propiedad intelectual fue y es otro de los puntos de divergencia en las negociaciones de varios acuerdos comerciales –TLCs-. En especial aquellos temas relacionados con la protección de datos de prueba, tanto para medicinas como agroquímicos. Un ejemplo son las pretensiones de EE UU, que en las negociaciones del TLC Andino buscaba una protección adicional a estos datos de prueba, de cinco años para medicinas y 10 par agroquímicos; inclusive patentes que ya han caducado en Norteamérica deberían tener estos años extra de protección.[1]

Esta posición de EE UU en el TLC claramente busca favorecer a las grandes transnacionales farmacéuticas y agroquímicas de bandera americana, en detrimento del bienestar social de los países menos desarrollados. Esto es así, dado que estas medidas podrían incrementar los precios de medicinas, por efecto de la prohibición de los genéricos en el plazo mencionado. Así mismo los agricultores verían subir el costo de sus insumos, situación que los pondría aún en mayor desventaja frente a los altos subsidios agrícolas en el país del norte a los sus agricultores.

 Finalmente, en materia de diversidad biológica y conocimiento ancestral; existe el peligro real, de que se consideren como mercancías y pierdan su valor multidimensional como parte de la cultura nacional y de la vida. EE UU permite patentar la vida y la cultura; y al buscarse una convergencia normativa esto puede tener consecuencias graves. De la misma manera, al ser una economía primaria, la creciente demanda de estos productos por efecto de la liberalización puede llevar a una expansión de la frontera agrícola-minera y a una mayor presión en los ecosistemas. El medio ambiente generalmente no es reconocido en toda su dimensión sino dentro de ciertas normas estandarizadas que no captan su calidad de riqueza real y su importancia como base de la vida.



[1] Revista Asociación de Consultoras del Ecuador; “Propiedad intelectual en el TLC”;  MICIP; Segundo Trimestre 2006, Comercio pg. 8.